miércoles, 19 de octubre de 2011

Pelea


Abres los ojos, miras a tu alrededor y sólo puedes ver gente. Gente que no conoces, gente que está en medio de tu camino. Vuelves a mirar, y no encuentras espacio para pasar. Pero aún así comienzas a caminar, poco a poco, sin prisa. Intentas saltar para poder ver más allá, pero no ves nada. Vuelves a saltar, y ves una luz. Una luz, que viene de una persona, una persona que te devuelve la mirada. Comienzas a acelerar el paso para poder llegar hasta ella, pero la gente te frena, te empuja y te pisan para impedirte el paso. Aún así lo sigues intentando, empujas, das codazos hasta que consigues llegar hasta donde estaba esa persona y... no está. Miras a tu alrededor, y ves que te está buscando, que te está llamando. Consigues llegar hasta esa persona y la abrazas, como si no existiera otra cosa en el mundo.

Nunca estarás solo en la vida, siempre habrá alguien buscándote y esperándote.

No hay comentarios:

Publicar un comentario